Palabras Mayores

El otro día me encontraba en la hermosa Plaza Mayor de Madrid, compartiendo un Lambrusco fresquito y una tapas con unos amigos para combatir estos 47 grados infernales más que veraniegos, cuando en uno de esos debates de taberna de los que ni los analistas bursátiles se salvan surgió la cuestión sobre si el trading es un arte o una ciencia. Los mercados son caóticos, dicen unos. Pero contienen patrones, dicen otros.

Sin que acabemos tirándonos pinchos de tortilla a la cabeza, cargaditos de vino, permítanme que les exponga mi punto de vista, porque me parece que es una buena declaración de principios filosófico-financiera: el trading no sólo es un arte.

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Empezaré mi línea de argumentación observando que hay pocas ciencias que sean exactas. La física, tal vez, si excluye las turbulencias; de la cuales Heisenberg (sí, el del principio de incertidumbre) dijo que iba a pedir cuentas a Dios tras su muerte.

La mayoría de ciencias, pese a partir de elementos precisos, manejan escenarios de tal complejidad que resulta imposible formular predicciones exactas. Piense por ejemplo en la medicina: todo son reacciones químicas deterministas, pero sólo podemos establecer la probable fiabilidad de un nuevo fármaco mediante un “test doble ciego”, nunca con certeza absoluta.

La medicina ha desarrollado sus herramientas, derivadas de la estadística, para manejarse con tanta incertidumbre. De igual forma, son la matemática y el método científico los que pueden poner al trading en la recta senda del conocimiento.

Afirmar esto no es negar que la tarea envuelve grandes riesgos, ni que la práctica juega un papel muy importante. Lo mismo sucede en la medicina, donde la decisión de un doctor experimentado puede significar la diferencia entre la vida y la muerte, no sólo cobrar un bono menor al final del año.

Por contra, los que defienden el trading exclusivamente como un arte supuestamente adorarían regresar a la medicina de los tiempos de Galeno, con sus amuletos, pociones y sangrías, compuesta por teorías, como la de los humores, peores que erróneas, porque son imposibles de falsear.

De este enfoque científico a la inversión, la versión del “test doble ciego” aplicable para el trading y mucho más vamos a hablar en nuestro blog. ¡Que lo disfruten!

¿Y ustedes? ¿Están de acuerdo? ¿Piensan diferente? ¡Espero sus comentarios!

Comentarios

  1. Jorge Rodriguez Luengo dice

    Soy médico, no puedo estar más de acuerdo. De hecho pienso desde hace tiempo que el trading va bien con la manera de pensar de nuestra profesión, probablemente por lo que expones con tanta claridad!

    • Administrador dice

      Gracias Jorge por compartir tu experiencia!
      Me viene a la mente un TED Talk por Daniel Levitin (https://www.ted.com/talks/daniel_levitin_how_to_stay_calm_when_you_know_you_ll_be_stressed?language=es) en el que menciona un factor frecuentemente ignorado cuando se prescribe una medicación: NNT (Number Needed To Treat), el número de gente que debe tomarlo para que ayude al menos a uno de ellos. Él menciona statin, una medicina prescrita para ayudar con el colesterol, cuyo NNT es de… 300! 300 lo han de tomar para que ayude a 1. O sea, un 0.3% de eficacia. Además, tiene un 5% de riesgo de efectos secundarios… con lo cual 15 personas deben pasarlo mal para que 1 se cure.
      Y aceptamos, CORRECTAMENTE, esto como una ciencia, pero nos burlamos de probabilidades mucho mejores en nuestro plan de inversiones. No deja de ser curioso! :)
      Un saludo

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