Que no le engañen, el Ibex ya está en positivo en 2016

Penúltima tribuna, que soy de los adictos. Al mercado y a escribir. Último intento del año para intentar que se comprenda algo que para mí tiene importancia tanto desde un punto de vista de la comprensión de la situación del mercado, como por supuesto del retorno que este proporciona a un inversor pasivo: los índices ‘price return’ son un timo, pero los utiliza todo el mundo porque son de gran interés para la industria y todos estamos acostumbrados a ello. Salir de la zona de confort es incluso más pesado que tener una mosca cojonera como analista técnico de cabecera.

Un índice ‘price return’, como el S&P500 o el Ibex 35, no muestra lo que se obtiene vía dividendo ni por la venta, por ejemplo, de derechos de suscripción. Y mucho menos su reinversión. Y sí, eso va a su bolsillo y también al del fondo que luego toma como referencia a un índice que no los tiene en cuenta. Así es un poco más fácil que parezca que los batimos. ¿No sabía que somos unos tíos muy listos?

Comprendo que es desagradable darse cuenta de que uno lleva mirando para Cuenca toda la vida, pero es muy especialmente necesario hacerlo en el caso de nuestro Ibex 35 dado que es uno de los índices que mayores dividendos reparte a lo largo y ancho del globo. Muchos de ellos financiados con ampliaciones de capital, por cierto, que lo nuestro es el gusto por pagar impuestos. Montoro, obviamente, encantadísimo de la vida, que si a él no le amarga eso de meterle la mano en el bolsillo al contribuyente cuando le disgusta, imagínese cómo se pone cuando encima el paganini lo hace con una sonrisa de oreja a oreja. Mientras, el Berkshire de Warren Buffett no ha repartido un dividendo jamás.

Si no se sale de la zona de confort se escriben artículos como el que ayer leía en otro medio afirmando que el Ibex 35 debe subir un 2% para acabar el año en positivo, o como aquel que leí en un grande norteamericano en 2013 según el cual Microsoft había perdido el tren de la historia frente al conjunto del Nasdaq atendiendo al comportamiento de los precios. Arriba tiene dos gráficos del Ibex 35, con o sin ajuste. A la izquierda tiene un índice donde se ha tenido en cuenta lo que se ha metido usted en el bolsillo si invierte pasivamente en él (‘total return’). A la derecha el que a usted le suena más, el que se usa comúnmente. Ahora ya entiende que su fondo indexado no ha hecho ningún prodigio estando en positivo en 2016 pese a que el Ibex 35 -`price return´, el de toda la vida-aún baja…

¿Se imagina la distorsión que se genera con el paso de los años? Pues en el próximo gráfico la tiene. Sí, ambos gráficos se parecen como un huevo a una castaña y por tanto llevan a conclusiones técnicas completamente diferentes en términos de sesgo alcista/bajista si realizamos un análisis chartista del proceso de fondo. Si a la izquierda tiene un Ibex 35 TR, ajustado, que habla de un índice que ha llegado incluso a situarse por encima de los altos previos a la crisis financiera de 2008 -como la riqueza financiera de los españoles, por cierto-, al otro lado tiene un índice que conoce mejor (Ibex 35 PR) y que le traslada la idea de un país cuyas principales empresas están en un pozo y a casi un 50% de sus altos históricos. Algo que es más falso que Judas. Y sí, en formato `total return´ tiene un patrón alcista que habla de un buen comportamiento para los próximos meses confirmadísimo desde hace un par de semanas, mientras que la versión `price return´ muestra un índice en zona de resistencia crítica -sí, esa es el que usa la inmensa mayoría para sacar conclusiones del estado técnico de las cosas-.

Esto es lo que pasa con la mayoría de los gráficos de renta variable: no se ajustan. Luego sucede que las lecturas del proceso de fondo nos abocan a terribles errores como el cometido por el medio norteamericano de la que le hablaba, y que se corresponde a un artículo que me impactó profundamente en 2013 porque uno cree estúpidamente que allí hacen mejor las cosas por ser quienes son.

Abajo tiene un gráfico de Microsoft ajustado por dividendo comparado con el Nasdaq, también ajustado. Mientras el segundo está un 20% por encima de los altos de 2000, la compañía norteamericano está más de un 70% más allá de estos. En 2013, si ambos gráficos no se ajustaban, la compañía se encontraba a una distancia de los altos de 2000 mayor que aquella que mostraba el índice Nasdaq ‘price return’. De forma muy simplista se podría haber afirmado que Microsoft había perdido el tren de la historia, pues la acción del mercado -significada en sus índices- es una forma de expresión del comportamiento social. Sin embargo no era así entonces ni hoy tampoco. Si se quiere analizar la acción del mercado de un modo menos alejado de la realidad de lo estrictamente necesario -la realidad como tal es algo que está vedado a nuestro conocimiento porque somos mendigos en esta tierra-, uno debe molestarse en eliminar de la misma todo aquello que no sea acción del mercado propiamente dicha. Y el hueco bajista que se deja en todo chart con el pago de un dividendo, por ejemplo, no forma parte de la toma de decisiones de los agentes sino que es una simple salida de dinero de la caja de la empresa -es un hecho contable, no algo que afecte a las expectativas de los inversores-.

Si la realidad es aquello que la gente hace, un análisis técnico que no realice estos ajustes está menos cerca de de ésta porque está consintiendo que meros efectos contables se trasladen a los gráficos que tomamos como referencia. Yo, para tomar decisiones de inversión, prefiero estudios cuyo punto de partida -el proceso de fondo- esté lo menos lejos de la realidad que sea posible. Me da igual que no los use la gran mayoría de la gente por un motivo muy simple: la totalidad de los analistas técnicos no pintamos nada en este juego. No quiera por tanto imaginar lo que pintamos la mayoría.

Por cierto, todo el mundo usa el DAX 30 Performance cuando quiere hablar del mercado alemán. Bien, pues es un índice ‘total return’. Su índice ‘price return’ se llama DAX Kursindex, y no lo usa ni el tato. Los alemanes, sí, esa gente que hacen BMWs y Audis, no saben lo que es un índice de los que aquí usamos normalmente. Y sí, cuando comparamos índices ‘total return’ con índices ‘price return’ comparamos peras con limones. ‘Be water my friend’. Sea alemán y no se deje engañar.